Blog Foco Reformado

Pensamientos para caminar en la fe reformada

¿Qué línea reformada?

Acostumbramos a utilizar el concepto “reformado”, pero realmente ¿qué quiere decir reformado en el contexto teológico? Por lo visto, no hay unanimidad en los que decimos ser herederos de la reforma protestante sobre este punto.
 
En la historia, encontramos que este término fue utilizado indistintamente para referirse a los protestantes, llámese luteranos, calvinistas, zwinglianos. Con la controversia que surgió en torno a la Santa Cena, entre los romanos y luteranos, el concepto reformado pasó a ser utilizado en aquellos que seguían las ideas de Zwinglio y Calvino. Al decaer, en el escenario protestante, la importancia del planteamiento de Zwinglio, comenzaron a designar a los seguidores de Calvino, como reformados.
 
Es así, entonces, que no es un error afirmar que la teología reformada tiene fundamento en la “teología calvinista”, cosa que es fundamental para todos los que se aprecian ser reformados.
 
Creo que de forma equivoca, muchas iglesias hoy día utilizan el término “reformado”, pero sin tener en consideración lo que la historia nos dice, pero más aún, apartándose de la teología calvinistas.  Hay quienes piensan que ser reformado tiene que ver con pertenecer a una iglesia histórica descendiente de la Reforma Protestante, o que mantiene un espíritu reformista como los reformadores.  Pero esto no hace justicia al sentido del concepto “reformado.” Una correcta aplicación es declarar que ser reformado tiene directa relación con el pensamiento, doctrina y visión de los reformadores, pero particularmente vinculado al pensamiento calvinista.
 
Para ser más específico, cuando utilizó el concepto “Reformado”, lo aplico en el ámbito “ortodoxo”.  Esto quiere decir que cuando hablamos de una “Fe Reformada Ortodoxa”, nos estamos ubicando en aquella área teológica heredada de las escuelas de Louis Berkhof, Charles Hoge, William Cunningham, B.B. Warfield, A. Kuyper, H. Bavinck, y otros de esta línea. Especifico esto, dado que el concepto reformado, hoy día, es muy amplio y merece, por cierto resguardar su origen y aplicación.
 
Para entender mejor nuestra posición, tenemos que identificar tres ramas de la tradición teológica reformada. Estas son: La Clásica, la Ortodoxa, y la Moderna
 
Se puede identificar los años 1500 hasta 1646 DC, como la época “Clásica”. Encontramos aquí a los teólogos que son la fuente de la tradición reformada: Zwinglio, Calvino, Knox, Bullinger, y otros. En esta época se desarrollan las confesiones y los catecismos reformados: Catecismo de Ginebra, La Confesión Escocesa, La Segunda Confesión Helvética, La Confesión de Bélgica, el catecismo de Heidelberg, la Confesión y Catecismos de Westminster, Los Cánones de Dort.
 
Con la Confesión de Fe de Westminster y los Catecismos Mayor y Menor de Westminster y el Sínodo de Dort, llegamos al fin de la época Clásica y el comienzo de le época “Ortodoxa”. La palabra “ortodoxa” representa el deseo de mantener el lenguaje y enfoque de una teología específica para encarnarla en un contexto actual. En este caso hablamos de la teología realizada por el Sínodo de Dort y de Westminster. Los teólogos que identificamos para esta época ya los he mencionado más arriba, obviamente hay otros más que siguen esta misma línea en nuestros tiempos (Boice, Sproul, Stott, H. C. de Campo, V. Cheung, D. Grudem, etc.)
 
La teología Reformada Moderna, o “Neo-ortodoxa”, acepta el pensamiento crítico de la modernidad, es decir, es una teología que dialoga ampliamente con todas las ciencias y pensamientos filosóficos. Pero el peligro de esta rama es la tentación de perder el lenguaje y los temas reformados. Por ello, tiende a ser tan ecuménica en su dialogo y reflexión que el resultado es la pérdida de la identidad reformada y sus postulados.  Algunos teólogos de esta rama son: H.R. Mackintosh, Kart Barth, Emil Bruner, Reinhold Niebuhr, Jurgen Moltmann, John Leith, R. Bultmann y otros fáciles de identificar.
 
A la luz de este enfoque, y al actual escenario de los pastores y líderes reformados ortodoxos, y en una época en que el número de reformados ortodoxos comprometidos con la teología calvinista, es pequeño, no es de extrañar que tendencias teológicas, filosóficas y exegéticas compartidas con el post-modernismo y el creciente movimiento carismático, se infiltren en las iglesias históricamente reformadas y deformen la comprensión correcta de las Sagradas Escrituras. Entenderlas ahora es esencial para la preservación de la identidad reformada en cuanto a su dogmática en el mundo y en la iglesia.” A buena honra, soy un reformado ortodoxo. Un abrazo.